Archivo diario: septiembre 17, 2009

A Nerea Alzola le hacen trampas en el PP

A continuación reproduzco íntegro un post de Elentir sobre la nueva  canallada del PP vasco, esta vez contra Nerea Alzola.

De más está señalar la indignación que siento, que sumada al asco que me provocan, hacen que mi voto se aleje definitivamente de una formación política que permite y alienta estas abyecciones.  Y digo alienta, porque como dicen en mi pueblo: peca tanto el que mata como el que tiene por la pata.  Y esta basurilla que se apoderó del PP vasco, traicionando la memoria de Gregorio Ordóñez, y que sólo busca un poco de poder a cualquier costo, no dudaría en pactar ni con el mismísimo diablo si pudiera.

A Nerea Alzola le hacen trampas en el PP

Nerea Alzola anunció anteayer su candidatura a la presidencia del PP de Vizcaya. La portavoz del PP en Sondica, una valiente que ha sido amenazada y agredida por plantar cara a los enemigos de la libertad, reunió los avales necesarios y presentó su candidatura alternativa 10 minutos antes de que finalizase el plazo. Pues bien: Nerea se ha encontrado que el PP ha anulado su candidatura a pesar de cumplir todos los requisitos. Según la comisión que organiza el congreso provincial, Alzola presentó su candidatura a las 12:14h -el plazo vencía a las 10:00h-, a pesar de que en el registro de entrada de la candidatura de Nerea figura claramente que fue presentada a las 9:50. Pero la cosa no se queda ahí.

Y es que según ha denunciado Nerea Alzola a Libertad Digital, han “llamado por teléfono –durante este miércoles por la tarde– a muchos de los militantes que avalan mi candidatura para pedirles explicaciones de por qué avalan mi candidatura y no la del presidente del partido, Antonio Damborenea”.

El lunes Libertad Digital ya había publicado la denuncia de Nerea Alzola sobre lo que está ocurriendo en el PP vasco: “Se está expulsando a personas del partido por apoyar la línea que mantenía María San Gil y se quiere pactar con el PNV los presupuestos de la Diputación de Vizcaya”. Además, la portavoz del PP en Sondica añadió: “existen al menos dos denuncias contra Damborenea y Martínez ante el Comité de Derechos y Garantías del partido por socavar los derechos de los militantes.”

Creo que ante estos sucesos no estaría de más recordar lo que dice el Artículo 6 de la Constitución Española (la negrita es mía):

“Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

Si la actual dirección del PP es incapaz de respetar la Constitución de puertas adentro, ¿cómo esperar que la respeten y la hagan respetar de puertas afuera, y más mendigando el voto de partidos nacionalistas que no sienten ningún respeto por nuestra Carta Magna? En fin, desde aquí envío mi apoyo y mi abrazo a Nerea.

(Foto: Reuters. Nerea Alzola, a la izquierda, habla con María San Gil en el Parlamento vasco el 23 de mayo de 2008)

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Burka y libertad (V)

A la polémica sobre el tema entre  Alvaro Vermoet y  Albert Esplugas, con sus réplicas  y contrarréplicas,   sumamos ahora una nueva opinión, la de José Carlos Rodríguez, también del Instituto Juan de Mariana.  Reproducimos a continuación su artículo sobre el tema para El Imparcial.

La libertad en burka

No abundan los debates en la prensa española, y de ello se resienten los lectores, a quienes les encanta ver a los periodistas atizarse a modo. Como Albert Espulgas y Álvaro Vermoet son personas extremadamente educadas, su encontronazo no tiene el mordiente de otros. Pero sí la profundidad que, precisamente, falta en otros cruces de artículos.Con el permiso de ambos, o sin él, que para eso está el espacio público, me meto en este intercambio, que trata sobre la conveniencia de prohibir el uso del velo en la calle. Sarkozy ya le ha levantado el velo a las francesas, quieran o no, y Vermoet defiende esa misma política para los colegios públicos de España. Llevar velo, dice, es un desafío a las libertades de los circundantes, porque supone, nada menos, que el intento de sustituir nuestra tradición liberal por la ley islámica. Quizá sea excesivo el poder que le otorga al velo que cubre una niña. Ese velo no es una jurisdicción y, de hecho, las niñas que lo lleven y sus padres están tan sometidos a nuestras leyes como los demás. ¿De veras la forma de vestir(se) es una amenaza?

Vermoet, entonces, pasa a un segundo plano de ataque y dice que los niños no tienen plena responsabilidad ni capacidad para decidir por sí mismos. Eso es cierto. Lo que me parece discutible es la idea de que quien deba decidir por ellos sea… ¡El Estado! ¿No tendrán más derecho sus padres a decidir cómo va vestido?La libertad tiene que dejarse a su albedrío, aunque sea en burka.

Resulta que no, y este es el tercer asalto, porque los colegios públicos tienen derecho sobre el espacio que ocupan y pueden, en impecable lógica liberal, imponer sus normas. Con lo cual, hemos llegado al meollo de la cuestión. La calle, los edificios públicos y demás espacios en manos del Estado, ¿pueden suspender los derechos de la persona, como el de expresión o religión, simplemente porque los pisamos? Si ponemos un pie en la calle, ¿se suspenden por ello nuestros derechos y quedamos a merced de lo que diga el dueño, i.e., el Estado?

En absoluto. El Estado, con una vocación expansiva sin límites, tiende a ocupar todos los espacios y a someterlos a sus normas. Su mera presencia, o su titularidad, no es argumento suficiente para socavar nuestros derechos, que son previos al Estado, propios de la persona, y no tienen porqué ceder ante sus pretensiones.

De hecho ocurre, como reconoce Álvaro Vermoet. Se prohíbe la simbología nacional socialista. Pero el ejemplo de una injusticia, como es la censura en este caso, no es argumento suficiente para cometer otra. Ese camino nos llevaría a la justificación de cualquier crimen posible, incluso masivo. Se puede justificar el nacional socialismo con el antecedente del comunismo, o viceversa.

Conozco del pensamiento de Álvaro Vermoet todo lo que de él ha dejado huella. Está preocupado por que la incidencia de otras culturas rompan la armonía social, sustentada en valores en los que él, como yo, cree firmemente, y que se refieren al respeto, la libertad, la igualdad ante la ley y demás. Pero considera, contra mi opinión (y la de Albert Espulgas), que la libertad puede imponerse.

 

 

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