Una noticia alucinante:
Si una estúpida mujer se permite dilapidar los recursos del estado de este modo, y -peor aún- si un JUEZ se permite darle la razón a esta débil mental, creo que caben dos reflexiones:
1) el descrédito del poder judicial es clamoroso y con estos jueces es comprensible que estemos como estamos
2) para tener un sistema judicial estatal que funcione como funciona este juez, es imperioso exigir la privatización de la justicia. De seguro un sistema privado jamás consentiría semejante dislate.
Sucedió en el Juzgado de Violencia de Género nº 1 de Valencia.
Todavía me pregunto si se hizo una «reconstrucción» del hecho. ¿Habrá tenido que hincharse a fabada el «violento macho» menoscabador? ¿Fueron protegidos los funcionarios judiciales y policiales con máscaras antigás? ¿Cuál será el próximo agravio? ¿Dejar los calzoncillos tirados en el baño? ¿Quemar la comida? ¿Olvidarse de alimentar al gato? ¿No saludar a la suegra? ¿No ganar suficiente dinero? ¿Cuál será la próxima barbaridad ideada por el atroz feminazismo que los politiqueros y jueces del absurdo harán realidad?
Y ahora en serio: ¿Hasta dónde acusadoras, jueces y sociedad civil vamos a consentir que estas atrocidades se sigan cometiendo? Y no me refiero precisamente al gas expulsado por el marido castigado, sino a esta aberración jurídica que es la condena. No podemos darnos el lujo de consentir que con nuestro dinero se perpetren estos despropósitos que ni del Valle Inclán habría imaginado. No podemos darnos el lujo de ser tan gilipollas.
Estos jueces son los que legitiman las decisiones de los políticos. No me sorprende que España esté como está.
Cuando se pervierte el poder judicial, los individuos estamos inermes frente a la omnipotencia de la casta política y de sus experimentos sociales.
Es increíble.
El juez debería ser más cuidadoso en sus sentencias, porque él también se tira pedos y probablemente sea casado. Sería descojonante que su mujer invocara su propia sentencia para acusarle de malos tratos jajajajajaja
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