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Un día como hoy

Un glorioso día 9 de noviembre de 1989 caía el muro de la vergüenza, que sumió a media Europa en la esclavitud del comunismo.

muro-berlin

Dedico esta canción, que caló profundamente en mi alma cuando la oí por primera vez para convertirse en un himno de vida, a los más de 100 millones de víctimas que -como el protagonista de esta canción- murieron asesinados por el sistema más inhumano y opresor inventado por el hombre.

Y aquí un poco de historia sobre el muro de la vergüenza:

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Un día como hoy caía un muro

Un muro de vergüenza, de opresión, que dividía a los hombres libres de los que vivían esclavizados. Un muro que dividió familias, que fracturó a un país.  Un muro que no pudo parar las ansias de libertad de los individuos que fueron oprimidos por el comunismo, y que un día como hoy, en 1989, caía irremediablemente.

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Panegírico a Carrillo

Reproduzco a continuación un artículo BRILLANTE de Gabriel Albiac.  Escrito en 2005 para el diario La Razón.

SI ALGÚN DÍA, LOCO O CANALLA

Mejor que nadie, Martín Amis ha alzado acta de este estupor, que es el de los de mi edad que se niegan amor irremediablemente imbéciles, irremediablemente cómplices. El libro se llama Koba el terrible, en referencia al apodo familiar de Stalin. Su subtítulo es “la risa y los veinte millones”. Los veinte millones son los asesinados, con planificación metódica, por un Stalin que, desde luego, no estaba loco.

La risa, o la obscena sonrisa complaciente, es la que seguimos exhibiendo, en la alegre y confiada Europa, ante el relato de aquel tiempo aberrante.

Y es verdad que es la pregunta más grave acerca de la distorsión mental en la cual vivimos los hombres de final del siglo pasado y del inicio de éste, no puede ser otra que ésta: ¿qué odiosa perversión nos permite ser, a un tiempo, dignamente implacables con los genocidas hitlerianos y untuosamente benévolos con los genocidas stalinianos?

Porque esos veinte millones de asesinados, a los que Amis se refiere, lo fueron por Stalin, sí. Pero también, y esencialmente, por la bien jerarquizada tropa de asesinos profesionales que, bajo el control directo del GPU y la NKVD, tejieron el nervio de acero de Komintern y Kominform: aquellos “hombres de una materia diferente”, que, en torno al dictador georgiano, desplegaron la mayor red de crimen político que ha conocido la historia moderna (escribo “la mayor”, porque, por fortuna para Europa, el ciclo exterminador del nazismo fue mucho más breve en el tiempo).

Aquellos gigantes, a un tiempo desmesurados y monstruosos, de los que diera cuenta la primera gran novela sobre la matanza en curso: El cero y el infinito de Arthur Koestler, quien dio a su versión inglesa otro título más preciso: “Midnight at Noon”: porque eso era, eso es, sin duda, el stalinismo; decir que es medianoche en pleno mediodía. Y que todos te crean.

Si nos cruzáramos hoy a un tipo que hubiera ejercido de Gauleiter de las SS en Auschwitz, lo más amable que haríamos sería escupirle a la cara.

Nos cruzamos con don Santiago Carrillo y le hacemos un homenaje nacional, con participación de lo más granado (de lo más podrido) de la política española: Barrionuevo, Corcuera y alto comisionado de las víctimas del terrorismo, incluidos. Nadie podrá negar la admirable coherencia estética de la foto de familia. La ética, tampoco.

Santiago Carrillo. Hay que leer la ruda desnudez de la documentación contenida en el imprescindible Miseria y grandeza del PCE, 1939-1985 de Gregorio Morán, para percibir el grado de horror del personaje. El libro fue publicado en 1986 y desapareció casi inmediatamente de las librerías. Los documentos de los que en él da cuenta Morán ya no son accesibles: fueron muy profesionalmente depurados cuando alguien, en Madrid, se apercibió del alto riesgo político de lo allí contenido. Por fortuna, existen los archivos del KGB. Y la sección Carrillo en ellos.

“Si alguna vez yo me volviera loco o canalla, lo que creo que no sucederá …” voz tonante de Santiago Carrillo, aniquilando a su predecesor Uribe en el Pleno del Buró Político de Bucarest. Abril de 1956.

Nace una estrella del post-stalinismo. No, loco no lo fue nunca; sería un excesivo consuelo para lo que hizo. ¿Canalla? ¿Qué aparatchiki comunista que sobreviviera indemne alas purgas de stalinismo y poststalinismo en esos años no lo fue?

No estaba loco el crío de apenas veinte años, a quien los soviéticos encargaron la matanza masiva de los detenidos en Madrid ante el avance franquista. Cinco mil, en Paracuellos fueron ejecutados por Carrillo; de todas las edades y condiciones; sin trámite judicial alguno; en esa amalgama de cuerpos anónimos y barro de fosa común, que sella con su infamia indiferente las prácticas políticas más definitorias del siglo veinte: de Auschwitz a Kolyma.

No. Loco no, el combatiente stalinista que, aún no cumplidos los treinta años, procede a depurar -con la ayuda de su entonces aún colega Claudín- a todos y cada uno de los viejos dirigentes que se interponen en su avance hacia la Secretaría General, en esos que Morán llama los “años de plomo de la era staliniana en el PCE”.

El que sobrevuela los procesos del “Complot del Lux” (eco en la organización española de las purgas stalinianas de posguerra, que aniquilaron, en Siberia, a toda una generación de comunistas, la que se había jugado la vida en la segunda guerra mundial).

El ejecutor de la atroz venganza sentimental de Dolores Ibarruri contra su ex amante Antón, convertido, tras su abandono marital, en agente fascista infiltrado, y condenado, bajo supervisión personal de Ibarruri y control político de Carrillo, a trabajos forzados en Polonia.

El comanditario del asesino del incómodo líder comunista Trilla en Vallecas. El maquinador de las entregas de Quiñones, Monzón y Comorera a sus torturadores y ejecutores.

El liquidador de los estúpidos idealistas que seguían empecinados en una guerrilla que Moscú condenaba …

Nada loco, el hombre que, tras romper con los soviéticos, que tratan de darle un golpe interno en la dirección del PCE cuando lo del 68 checo, pasa hacerse financiar -así seguirá durante los años setenta- por la flor y nata de la democracia mundial: el coreano Kim-Il-Sung y el rumano Ceaucescu … Grandes tipos. Grandes amigos. Ambos.

No. Ni un ápice de locura hubo en la vida tenebrosa de Santiago Carrillo. Crimen, sí; todo. Cinismo, sí; todo. ¿Traición …? – La verdad es que no hay palabras para describir la capacidad de doblez del personaje: superviviente nato, al precio de pasar por encima de los cadáveres de sus más íntimos: Claudín y Semprún incluidos.

Fue un político. En la más odiosa acepción del término. Hoy es una piltrafa física. Moral, lo fue siempre.

Pero somos así de raros, los humanos. A un Gauleiter de las SS, le escupiríamos a la cara. Como mínimo. Al viejo predador staliniano, le rendimos tierno homenaje.

Encantador viejecito. Eichmann, de haber sobrevivido, se le parecería mucho.

Gabriel Albiac es filósofo y escritor.

® La Razón. 18 de Marzo de 2.005.-

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Las exequias de un ser execrable

Algunas estampas imperdibles de l triste espectáculo que ha sido el velatorio de Santiago Carrillo. Triste porque se va sin pagar ni uno solo de sus crímenes, triste porque un asesino ha sido loado y triste porque para ser considerado un “político indispensable”la verdad es que no ha tenido una despedida multitudinaria como algunos medios insisten en repetir.

Los “fans” del asesino de Paracuellos.  Gracias a Dios son pocos y todos entrados en años.  Aunque a juzgar por la energía con que levantan el puño, parecen chavales.

 

El rostro impasible de Bono, casi una mueca indescifrable…

 

La cara de horror de la niña de Rajoy.  Y no es para menos, estando frente a los despojos mortales de un genocida.

 

Jordi Pujol reflexionando… ¿seguirá él? ¿Cuándo?

 

Y un fan anónimo, con una camiseta de reminiscencias revolucionarias.  Sólo le faltaba la guillotina…

 

Con su muerte se cierra un ciclo nefasto de la historia de España.  Espero que finalmente pueda dejarse atrás, en el pasado al que pertenece, uno de los episodios más luctuosos de la historia reciente de nuestro país.

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Españoles….. Carrillo ha muerto

El asesino de Paracuellos, el marxista sanguinario al servicio de Stalin, ha muerto esta tarde mientras dormía la siesta.  Murió pacíficamente, dulcemente, de una manera que no les permitió a sus miles de víctimas durante la II República.

Dicen que uno vive a través de sus obras.  He aquí la obra magna de Santiago Carrillo:

Cementerio de Paracuellos del Jarama – Fosa 1 (hay 7 fosas como ésta sólo en Paracuellos)

Y como testimonio de su sanguinaria vida, sin arrepentimiento por sus crímenes, dejo la famosa carta de “El Estudiante”, remitida a Santiago Carrillo cuando todavía era secretario general del PCE.

“Hoy soy vecino de Aranjuez, tengo 65 años y en el año 1936 fui enterrador del cementerio de Paracuellos del Jarama. También estuve en la checa de la Escuadrilla del Amanecer, de la calle Marqués de Cubas 17 de Madrid, donde presencié los mas (sic) horrendos martirios y crímenes (sic). También estuve en el cuartel de asalto de la calle Pontones donde tú, Santiago Carrillo, mandabas realizar toda clase de martirios y ejecuciones de la checa de tu mando. Yo soy el pionero al que llamabas, el estudiante, que llevaba la correspondencia de las distintas checas a cambio de la comida que me dabais. ¿Me recuerdas ahora, Santiago Carrillo? ¿Te acuerdas cuando tú, acompañado de la miliciana Sagrario Ramírez, Santiago Escalona y Ramírez Roiz, alias el Pancho, en la carretera de Fuencarral km 5, el día 24 de agosto de 1936, siete de la mañana, asesinasteis al Duque de Veragua, que tú, Santiago Carrillo, madasteis (sic) que le quitaran el anillo de oro con piedras preciosas; y recuerdas que no se lo podian (sic) quitar y tú, Santiago Carrillo ordenastes (sic) que le coartaran el dedo; recuerdas, Santiago Carrillo, la noche que fuisteis a la checa de Fomento con tu coche Ford M-984 conducido por el comunista Juan Llascu y los chequistas Manuel Domicris, el Valiente, y el guarda de asalto José Bartolomé, y que entonces en el sotano (sic)mandastes(sic) quemar los pechos de la monja sor Felisadel Convento de las Maravillas de la calle de Bravo Murillo, y que así lo hizo el Valiente, con un cigarro puro. Esto sucedió el día 29 de agosto a las tres de la madrugada.”

 

 

 

Él, a quien le “resbalaba” que lo llamaran asesino, en un claro derroche de soberbia y desprecio a sus víctimas, a la verdad y a la sociedad toda, estará a estas horas enfrentándose al Tribunal Celestial, compareciendo por primera vez por todos sus crímenes.  Espero sinceramente que reciba allí la Justicia que jamás tuvo aquí.

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Y Gordillo cobraba 2 sueldos “sin darse cuenta”

Durante un año y medio!!!  Y no se dio cuenta????
Sucedía en 1996…. y las hemerotecas están ahí, para el que quiera verlas.

¿El castigo por el “despiste”?  Sanción de 1 mes sin sueldo.  El chorizo se quejó de la sanción, a la que onsideró injusta, justificándose porque él no se dio cuenta de que estaba cobrando dos sueldos y que “sin conocimiento no puede haber omisión”. La cara la tiene de piedra…

¿A que parece un chiste?  Un chiste la sanción, y un chiste “la disculpa”.
Y estos sujetos pretenden regular nuestras vidas.  Y lo peor:  se lo estamos permitiendo.

 

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Así se producen hortalizas “bolivarianas” en Venezuela

 

Sin palabras… así está transformando Venezuela el “presidente” Chávez.  La “soberanía alimentaria”  a su máximo nivel.   Venezuela se pondrá a “dieta bolivariana”.

 

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