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610

610 puntos de riesgo.  Y con ganas de seguir subiendo.  Los capitales huyen de España como de la peste.

¿Y que hace el gobierno de España?

En vez de cerrar las comunidades autonómicas (auténtico cáncer por donde se lo mire)… se dedica a demonizar al Banco Central Europeo como culpable de todos lo males, o a bajar los brazos porque “la situación es insostenible y la prima inabordable“, mientras pide a la Unión Europea que “nos rescate”.

Pues nada… que la recesión sigue, la desocupación campa…. y el bobierno de España no sabe que hacer y en un alarde de kirchnerismo se dedica a culpar al resto del mundo….que se le cae encima.

Argentina… Argentina es el futuro.

 

 

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#despierta

Si eres asalariado, cada día has de abonar al Estado 134 euros en concepto de deuda nacional. Sábados, domingos y festivos incluidos (vía Jorge Valin)

¿A que te mola mazo?

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El problema de la deuda norteamericana explicado

y el de cualquier otro país.

He aquí la explicación de por qué S&P ha rebajado la calificación de la deuda norteamericana:

  • Ingresos por impuestos:       $ 2,170,000,000,000
  • Presupuesto federal:              $ 3,820,000,000,000
  • Nueva deuda:                           $ 1,650,000,000,000
  • Deuda nacional:                    $ 14,271,000,000,000
  • Reciente recorte de gasto:            $ 38,500,000,000

Ahora quitémosle 8 ceros para no marearnos tanto, y hagamos de cuenta que hablamos de un presupuesto de un hogar:

  • Ingresos anual de la unidad familiar:               $ 21,700
  • Dinero gastado por la unidad familar:              $ 38,200
  • Nueva deuda en la tarjeta de crédito:                 $ 16,500
  • Deuda total de la tarjeta de crédito:                  $ 142,710
  • Recorte total del gasto del hogar:                              $ 385

 

Inviable, no?  Pues eso.

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Y la culpa…. es de Rajoy!

Es para flipar en colores.  De verdad.  Lo de los socialistas no tiene nombre.  Ahora sale el impresentable de Pepiño Blanco a decir que la prima de riesgo de la deuda española subió porque “los mercados no confían en  Rajoy“.

Son insoportables.  ¿Vamos a seguir tolerándolos hasta el 20-N?  Si no queremos sucumbir como nación (de naciones discutida y discutible), más nos vale que espabilemos y exijamos elecciones YA MISMO.

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El colapso del intervencionismo cerril

Por Juan Ramón Rallo

Por supuesto a nuestros políticos les sale muy a cuenta endilgarles la responsabilidad de su muy defectuosa gestión a entes externos: “los mercados”, “los especuladores”, “la desregulación”, “la avaricia”, “la codicia”, “el Tea Party” y ahora, también, las agencias de calificación que, como Standard and Poor’s (S&P), no arriman el hombro. Nunca, claro, a su propia incompetencia, a su incontenible apetito por el gasto, a su sola receta de subir impuestos y monetizar los déficits, a su renuencia a liberalizar los mercados. Carlos Rodríguez Braun lo ha resumido muy acertadamente en una de sus máximas más populares: “El mejor amigo del hombre no es el perro, sino el chivo expiatorio”.

Retrospectivamente nos intentarán hacer creer que la marcha de la economía se torció cuando S&P osó rebajar el rating de EEUU o incluso cuando los republicanos más ultraderechistas pusieron en jaque el acuerdo para elevar el techo de deuda. También nos vendieron la moto de que la crisis de 2008 se debió a la torpe decisión de dejar quebrar a Lehman Brothers, cuando en marzo de ese año había caído Bear Stearns (el quinto banco de inversión del país) y una semana antes los dos gigantes hipotecarios semipúblicos de Fannie Mae y Freddie Mac. Vamos, que la economía iba viento en popa a toda vela. Pero no nos dejemos engañar: durante la semana pasada, habiéndose suscrito la elevación del techo de deuda, la bolsa estadounidense ya se desinfló un 8% debido a las crecientes señales de la debilidad económica del país (mínimos de actividad fabril y del volumen de negocios de los servicios y revisión a la baja del crecimiento del PIB) y a la incertidumbre procedente por el cada vez más probable estallido de la Eurozona.

El desastre de este lunes, uno de los peores días del mercado de valores en su historia, no se debe a la degradación de S&P, ¿cómo iba a hacerlo? Los efectos de rebajar el rating sobre la deuda soberana, de momento, han sido beneficiosos para las finanzas del Tesoro: el bono a 10 años de EEUU, lejos de encarecerse, se abarató un 5% (como algunos, por cierto, ya habíamos pronosticado al decir que la deuda de EEUU sigue siendo, de momento y pese a todo, el activo más seguro del mundo y que todo pánico de mercado tendería a traducirse en compras generalizadas de la misma).

Al contrario, los problemas son otros: la monetización masiva de bonos españoles e italianos por parte del BCE no resuelve a medio plazo los problemas de solvencia de Eurozona, los sucesivos Quantitative Easings de Bernanke han sido del todo inútiles para propiciar un crecimiento sostenible de EEUU, y Obama, lejos de estar dispuesto atajar los auténticos problemas de fondo de su economía (los desproporcionados gastos sociales que se incrementarán exponencialmente en el futuro) está jugueteando con agresivas subidas de impuestos que sólo descapitalizarán más a los ahorradores y a las empresas privadas.

Después del fracaso de todo tipo de intervencionismo, los inversores han perdido toda confianza en que nuestros políticos vayan a tomar alguna medida acertada que no se base en el más pauperizador de los populismos cortoplacistas. Para muchos, no obstante, el dirigismo estatista con el que nos han estado aplastando estos tres últimos años se ha quedado corto. Es lo que tienen los fanatismos y las fes ciegas: si el cien milmillonario plan de estímulo de Obama no ha funcionado, es porque no se duplicó su cuantía (Krugman dixit); si las billonarias monetizaciones de deuda de Bernanke no han surtido efectos, es porque no continúa indefinidamente con ellas (Scott Sumner dixit). Se llama disonancia cognitiva y es un trastorno psíquico perfectamente recogido por la Psicología.

Veremos cuál es la próxima barbaridad con la que buscan robarnos la cartera. Pero desde luego, así no se restituye ninguna confianza en el sistema de mercado y en la creación de un marco jurídico estable en el que apetezca invertir y generar riqueza a largo plazo. Sobre todo porque si personas como Obama o Zapatero están gobernando es porque millones de personas los auparon al poder y aun hoy continúan sin darse cuenta de sus muy profundos errores.

Juan Ramón Rallo es doctor en Economía, jefe de opinión de Libertad Digital y profesor en el centro de estudios Isead. Puede seguirlo en Twitter o en su página web personal. Su último libro es Crónicas de la Gran Recesión (2007-2009).
Fuente:  Libre Mercado

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Dinero y deuda

por Francisco Capella

Un agente económico distribuye su riqueza o patrimonio entre varias categorías: bienes de consumo, bienes de capital (entendidos como herramientas que sirven para producir otros bienes o proporcionar servicios), activos o pasivos financieros (acciones u obligaciones) y dinero. Los bienes de consumo satisfacen directamente deseos humanos. Las herramientas son productivas, pueden emplearse para generar riqueza. El dinero es inerte, apenas tiene valor de uso, prácticamente sólo tiene valor de intercambio. En la medida de lo posible los agentes económicos intentan economizar en el uso de dinero manteniendo pequeños saldos de tesorería. El dinero tiene un poder adquisitivo estable, pero atesorarlo tiene un coste de oportunidad: los bienes de consumo que no se disfrutan o los posibles rendimientos de las inversiones que no se realizan. Para economizar dinero los agentes económicos pueden recurrir a sistemas de pago que no requieran de su presencia física.

El dinero es el medio de intercambio generalizado, pero esto no significa que el dinero deba estar presente de forma directa e inmediata en todos los intercambios. El trueque es siempre posible, y también se pueden intercambiar bienes y servicios no por dinero sino por promesas de pago de dinero en el futuro, o dar dinero a cambio de la promesa de entrega futura de algún bien o servicio. No todos los intercambios se completan en el momento pagando al contado: algunos intercambios son separados en el tiempo (adelantados o aplazados, diferidos), el pago definitivo no se produce en el mismo instante en que se entregan las mercancías o se proporciona el servicio. En un intervalo de tiempo pueden intercambiarse bienes sin dar o recibir dinero a cambio (se dio o recibió antes o se dará o recibirá después), y también puede intercambiarse dinero sin dar o recibir bienes a cambio (porque se dieron o recibieron antes o se darán o recibirán después). También son posibles los intercambios de dinero presente por promesas de pago de dinero en el futuro (préstamos de dinero).

Un pago por adelantado genera una deuda o compromiso de entrega de un bien o servicio: el vendedor debe el bien al comprador. Una venta con pago aplazado genera una deuda o compromiso de entrega de dinero: el comprador debe el dinero al vendedor. El acreedor tiene un derecho de cobro respecto al deudor; el deudor tiene un obligación de pago respecto al acreedor. Pero los compromisos de pago de dinero (o de bienes) no necesitan siempre cumplirse mediante la entrega efectiva de dinero (o de los bienes): a veces es posible cancelar una deuda con otra deuda de sentido contrario. El pago por adelantado es poco común y es raro poder compensar deudas de bienes o servicios específicos. La venta a crédito es muy común y al ser el dinero un instrumento utilizado de forma universal es relativamente fácil compensar unas deudas monetarias con otras.

Un vendedor puede aceptar un pago aplazado porque quiere garantizar una venta (que si no tal vez no se realizaría) y sabe (o al menos cree) que recibirá el pago en poco tiempo con gran seguridad. Algunos agentes económicos tienen riqueza o la capacidad de generarla pero ocasionalmente pueden no disponer de dinero (o pueden tener dinero pero no llevarlo consigo en el momento de la compra). Las personas compran (gastan dinero) y venden (ingresan dinero), pero la distribución temporal de sus ingresos y sus gastos monetarios puede estar descompensada: es común recibir unos pocos pagos concentrados (el salario de un trabajador, la venta de la cosecha de un agricultor) y realizar frecuentes pequeños pagos (compra diaria).

En la venta a crédito el vendedor o proveedor entrega su mercancía y el comprador reconoce una deuda pendiente de pago. La deuda es una promesa de pago de dinero que el acreedor acepta en la medida en que juzga que el deudor es solvente: es necesaria la confianza del acreedor acerca de la voluntad y la capacidad de pago del deudor; el acreedor da o reconoce crédito al deudor (estima su honradez y su capacidad económica).

La confianza en que los intercambios diferidos se completen satisfactoriamente surge de forma natural en relaciones entre agentes próximos o con contactos frecuentes, repetidos, estables: compradores habituales y tenderos; diversos eslabones de la estructura de producción, suministro y distribución mayorista o minorista. Los tenderos apuntan los pagos pendientes de sus clientes; los proveedores entregan mercancías a cambio de letras de cambio pagaderas a corto plazo.

Un comprador puede generar una nueva promesa de pago para entregársela al vendedor, pero también puede ofrecerle un derecho de cobro ya existente, una promesa de pago que le entregó un tercero: la deuda circula, se acepta como medio de pago; algunas promesas de pago de dinero se usan como dinero. Si los componentes de un grupo de agentes que comercian entre sí compran y venden por el mismo valor económico en un intervalo de tiempo, no necesitan utilizar dinero en sus intercambios si se dan cuenta de que lo que cada uno debe a los demás por sus compras queda compensado por lo que los demás le deben por sus ventas. El dinero se utiliza principalmente como unidad de cuenta y referencia, y se intercambia solamente para saldar las deudas que no puedan ser compensadas.

La deuda no sólo tiene cantidad: también tiene plazo y riesgo. No es lo mismo un derecho de cobro a corto plazo que un derecho de cobro a largo plazo. No es lo mismo un derecho de cobro contra un deudor muy solvente que contra un deudor poco solvente. Las deudas se compensan y anulan entre sí con más facilidad en la medida en que tengan plazos y riesgos semejantes. Normalmente sólo se usan como medio de pago las deudas a corto plazo y bajo riesgo, con buenas garantías, avaladas por personas fiables y respaldadas por colateral líquido (de valor estable y fácilmente realizable).

El uso de deuda como dinero puede estar inicialmente limitado a grupos pequeños con fuertes lazos internos de confianza, como los comerciantes. La banca comercial extiende esta posibilidad a una población más amplia: certifica el crédito de los agentes económicos, emite deuda propia (billetes y depósitos) que puede usarse de forma generalizada como dinero, y compensa las deudas entre sus clientes (y entre los clientes de bancos diferentes mediante las cámaras de compensación interbancaria). El dinero en sentido estricto (monedas metálicas, dinero básico) se complementa con instrumentos de pago derivados (billetes y depósitos bancarios, dinero en sentido amplio).

 

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Estamos en la Champions League… de los deudores!

La prima de riesgo de los bonos españoles a 10 años ya supera los 300 puntos básicos y se coloca en máximos históricos.  El viernes pasado estaba en 291 puntos, pero esta mañana ha abierto en 301.

¿Qué significa esto?  Que España tendrá que pagar una tasa de interés más alta por colocar deuda.

¿Por qué?  Porque crecen las dudas acerca de la capacidad de España para pagar.

Cierto es que por ahora encabeza el campeonato Grecia.  Y que le sigue Irlanda, seguida de Portugal.  Pero la España de Zapatero no se rinde y pelea por una medalla en esta “Champions”.

Como siga en la Moncloa, seguro que lo consigue. 

¿Estás dispuesto/dispuesta/dispueste a seguir pagando por ello? 

Sigue votando PSOE, mono.

 

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La verdad de estas elecciones municipales

Mientras todavía resuenan los ecos de los festejos peperos en la sede de Génova 13… mucho me temo que la verdad del festejo es así:

 

Fuente: Diario Siglo XXI

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