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“La única forma de enderezar esto es demoler el estado autonómico”

El siempre polémico y divertido Fernando Sánchez Dragó ha pasado por el espacio del Grupo Risa en Es la mañana de Federico y, entre bromas y veras, ha repartido unos cuantos mandobles en todas las direcciones.

A pesar del tono distendido de la conversación, que ha resultado auténticamente hilarante en algunos momentos, Sánchez Dragó no ha perdido la oportunidad de decir algunas cosas más serias, como cuando ha mostrado su convencimiento de que: “la única forma de enderezar este país es demoler el estado de las autonomías expulsando al exilio a todos los reyezuelos de los reinos de taifa”.

También ha sido muy duro con la T4, la más temida y odiada terminal del Aeropuerto de Barajas, a la que los viajeros siguen sin acostumbrarse y de la que el propio Dragó asegura que “cada vez que compro un billete la condición sine qua non es que no salga de la T4”.

Y en el plano internacional no ha querido dejar de protestar por la situación en Honduras. “Tiene bemoles lo que está haciendo la comunidad internacional”, ha comentado, indignado con que se esté “apoyando a un golpista como Zelaya”.

Tenis, toros y hasta borregos

Los comentarios y las anécdotas más divertidos han sido, obviamente, los que no tenían mucho que ve con la política, como los que Dragó ha hecho sobre algunos deportes: “A la gente le gusta el tenis porque es como porno, con esos grititos… lo ven en la tele por eso”, ha dicho poco antes de contar como un día de madrugada descubrió a Sharapova en televisión y “me quedé despierto toda la noche, como tres o cuatro horas viéndola jugar”.

También ha hablado de los toros, desmintiendo que sea un fan de José Tomás pero admitiendo la importancia del torero para la fiesta y alabándolo con la cita de otro gran torero, Luis Francisco Esplá, que dice que “el exceso de valor oculta otras virtudes de José Tomás”. Además, ha asegurado que “no volveré a poner las plantas de mis pies en Cataluña” si finalmente se prohíben las corridas de toros en dicha comunidad autónoma.

Por último, comentó alguna divertida anécdota del rodaje de Dragolandia, el programa que actualmente emite en Telemadrid, como los esfuerzos que tuvo que hacer para expulsar del plató a un rebaño de borregos.

Fuente: EsRadio

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Cuando la “diosa” democracia “se equivoca”

Leído en HazteOir.org y para que reflexionemos un ratín sobre la “indiscutible” democracia y el poder omnímodo que le damos a una institución….manejada por hombres falibles.  Probablemente los más falibles de todos.

Por eso -y más que nunca- es necesario recortar, limitar y reducir al mínimo los poderes que otorgamos a esta institución -repito- manejada por hombres profundamente imperfectos.  Cada libertad que cedemos es un grillete que nos ponemos.

El caso Turing prueba que las leyes democráticas no siempre son justas

El castigo legal a un homosexual británico demuestra que la voluntad de la mayoría no convierte una norma en justa, aunque haya sido aprobada democráticamente.

REDACCION HO.- El gobierno del Reino Unido ha pedido perdón públicamente a uno de los matemáticos británicos más brillantes del pasado siglo, Alan Turing, al que se condenó por su homosexualidad en 1952.

Turing se declaró homosexual y, de acuerdo con una ley perfectamente legal y emanada de un estado rigurosamente democrático, fue condenado por “gran indecencia“.

A Turing se le concedió el dudoso honor de elegir la pena: podía escoger entre dos años de prisión o la administración de inyecciones de hormonas para reducir su impulso sexual. El matemático eligió la castración química.

A propósito del supuesto valor de las mayorías en la promulgación de determinadas leyes, señala José María Fernández-Cueto:

“Ningún ser humano es por sí mismo superior a otro. Ni vale el recurso a la suma de las voluntades de todos los ciudadanos. La suma de voluntades no cambia la naturaleza de las mismas. La historia de las democracias cuenta multitud de sinrazones impuestas a una minoría sensata, por voluntad de una mayoría, que en el dejarse arrastrar por la pretendida opinión pública demostraba bien que no lo era.” (José María Fernández-Cueto, Católicos, ¿por qué? Barcelona 1996)

 

No es preciso recurrir a ejemplos extremos, como la llegada al poder de Hitler, para poner en evidencia que la voluntad de la mayoría en las sociedades democráticas no tiene por qué coincidir con la decisión justa, ni mucho menos con la verdad de los hechos. El caso de Alan Turing, que hoy recoge ABC, es paradigmático en este sentido:

“El Gobierno británico ha pedido perdón por el trato «horroso», «completamente injusto» e «inhumano» dado al brillante matemático Alan Turing en los años 50 a raíz de su homosexualidad. Con una disculpa colgada en la página web de Downing Street, Gordon Brown respondía a la demanda de perdón solicitada por una campaña que han firmado 30.805 personas.

La campaña acusaba a las autoridades británicas de haber criminalizado y empujado a la muerte a Turing, uno de los padres de la ciencia de la computación. Precusor de la informática moderna, tuvo un papel decisivo en descifrar los códigos nazis, particularmente los de la máquina Enigma, ideó la «máquina de Turing», un modelo computacional, y a él se debe la «prueba de Turing» sobre inteligencia artificial.

«Sin su destacada contribución, la historia de la Guerra Mundial podría haber sido muy diferente. El deber de gratitud que merece hace todavía más horroso que fuera tratado tan inhumanamente», dice Brown, quien recuerda que Turing fue condenado en 1952 por «gran indecencia», al admitir relaciones homosexuales, y que «su sentencia -tuvo que elegir entre ella o la prisión- fue la castración química mediante una serie de inyecciones de hormonas femeninas». «Te pedimos perdón, te merecías algo mucho mejor», declara el texto de Downing Street.

Se da por sentado que el científico se suicidó, tal como constó en el veredicto oficial, aunque algunas hipótesis hablan de asesinato o suicidio forzado tras el que se encontrarían los servicios secretos, temorosos de que la homosexualidad de Turing fuera una debilidad susceptible de chantajes.

La increíble carrera de Turing quedó truncada en 1951, cuando a sus 39 años se encontraba en la madurez profesional. Para evitar la condena por un delito que normalmente estaba penado con dos años de cárcel, aceptó someterse a un tratamiento hormonal destinado a reducir la libido.

Se le prohibió viajar a Estados Unidos, lo que limitaba su actividad y proyección como científico, y su reputación se derrumbó por la publicidad que se dio al caso.”

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Por qué Keynes estaba equivocado

El gobierno elefantiásico, en el cual muchos países ya estamos y hacia el cual otros van corriendo, ha sido un error garrafal que nos aprestamos a repetir.

En este vídeo del Center for Freedom & Prosperity (con subtítulos en español) nos explican concisamente por qué el keynesianismo fue un error.  Y por qué es un error resucitar esas ideas de “estímulo”.

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Y TV3 intoxicando

Otro “error” de las televisiones progres.  En este caso, la víctima es la”atracadora” Esperanza Aguirre.

Es curioso que nunca se equivoquen con Zapatero, Pepiño o Montilla.

Alucinante.  Descaradamente alucinante.

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