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¿Qué pasa con el libre albedrío?

Todo está escrito en el mundo físico. Por eso los astrónomos son capaces de predecir con milimétrica precisión cuándo volverá a ocurrir un tránsito de Venus como el de este año: en 2117. Pueden ocurrir catástrofes, impactos de asteroides, erupciones de radiación estelar, fenómenos inadvertidos pero no fortuitos. Cualquier sopresa que nos depare el Cosmos ha de ocurrir según las leyes de la física, y tiene su día y su hora programados.

El determinismo de la física, al menos de la física de los más grandes, la mecánica que debemos a Newton y a Einstein, ha impregnado otros muchos campos del saber. No son pocos los científicos que sueñan con encontrar las mismas reglas precisas e incorruptibles para el origen de la vida, la evolución de los organismos, el desarrollo de los mercados bursátiles, el clima, la mente humana…

¿No es la mente (dicen) un producto de la materia? Se organizan neuronas que son entidades químicas formadas por proteínas que han sido codificadas por genes que son moléculas… y esas neuronas desarrollan una actividad fisicoquímica, intercambiando señales eléctricas que funcionan según las leyes del electromagnetismo y mercadeando con sustancias que siguen los postulados de la química orgánica. Es cedir, el cerebro se puede explicar básicamente con las mismas ecuaciones que permiten comprender por qué se enciende una bombilla al hacer pasar una corriente eléctrica por sus filamentos. Si la mente es un producto del cerebro, ¿nuestros pensamientos, nuestras creencias, emociones y manías, nuestros prejuicios, miedos, amores y odios están también sometidos al dictado determinista de la leyes físicas?

1No son pocos los neurólogos que opinan que así es. De hecho, es corriente mayoritaria la de los expertos que prefieren pensar que nuestra mente es sólo sustrato físico. Y todos deseamos que, al menos en parte, así sea. “No nos gustaría que fuera de otra manera, en ocasiones”, dice Michael Gazzaniga. “No nos gustaría que la acción de llevarnos la mano a la boca fuera un proceso aleatorio, queremos el helado en los labios, no en la frente”

Pero si todas las facultades de la mente están igualmente sometidas a las leyes del mundo físico, ¿no terminamos siendo una suerte de zombis sin libre albedrío? Mi voto en las pasadas elecciones, mi deseo de abrazar a mis hijos cuando llego a casa, la elección de pareja, mi aversión a los impuestos, mi pasión futbolera… ¿son sólo productos de un programa establecido hace 15.000 millones de años? Con la explosión del Big Bang nacieron las condiciones físicas y químicas que terminarían conduciendo a que Venus transitara ante la Tierra en junio de 2012 y que Jorge Alcalde decidiera unas semanas antes comprarse y leer con placer¿Quién manda aquí?, de Michael Gazzaniga, editorial Paidós.

Por extraño que parezca, entre la comunidad científica cunden los que creen que el mundo funciona así, que vivimos en un universo que lo determina todo. Incluso nuestra mente. Michael Gazzaniga pertenece a la rara avis de neurocientíficos que opinan lo contrario. Su último libro es, precisamente, un alegato científico contra el determinismo neuronal. En sus 313 páginas de argumentación científica trata de defender que los actos humanos son sólo responsabilidad nuestra, de esa unidad específica y exclusiva a la que llamamos individuo. Que “la magnificencia de ser humano es algo que todos valoramos y no queremos que desaparezca con la ciencia”. Queremos sentir nuestra propia valía manifestada en el libre albedrío de nuestras decisiones, que escapa a las leyes deterministas de la física. Queremos y podemos porque, según Gazzaniga, la ciencia no está en disposición de demostrar lo contrario. En sus propias palabras,

es posible defender que una compresión científica más completa de la naturaleza y de la vida, del cerebro y de la mente no va en detrimento de ese valor que todos apreciamos.

Tras transitar por estas páginas es muy probable que los que creen que todo está escrito en los genes sigan pensándolo. Para el resto, nos queda el argumento técnico de que la ciencia aún alberga demasiadas incertidumbres para tomar partido. Y el argumento intelectual de que reducir nuestros actos al designio de la física es la salida más fácil y perezosa. Ante el dilema de no saber cómo funcionamos, tan perezoso es creer que lo hacemos porque así lo mandó Dios como creer que lo hacemos porque una cadena de aminoácidos decide por nosotros.

MICHAEL S. GAZZANIGA: ¿QUIÉN MANDA AQUÍ? EL LIBRE ALBEDRÍO Y LA CIENCIA DEL CEREBRO. Paidós (Barcelona), 2012, 320 páginas. Traducción de Marta Pino Moreno. 

Por Jorge Alcalde para Libertad Digital

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Lodares: “Lo que habría que hacer es enterrar a Keynes y desenterrar a Montesquieu”

Interesantísima entrevista de Almudena Negro al autor Álvaro Lodares.  Por cierto, muy recomendable su libro “Desde la libertad”.

Lodares: “Lo que habría que hacer es enterrar a Keynes y desenterrar a Montesquieu”

El pasado mes de noviembre, ante un numeroso auditorio que congregaba a buena parte del liberalismo madrileño, se presentaba el tercer libro del joven economista  miembro del Instituto Juan de Mariana, Álvaro Lodares. “Desde la libertad” (Unión Editorial) es una recopilación de los artículos que su autor ha ido publicando en diversos medios de comunicación así como en su propia bitácora. Desde un punto de vista liberal, sin concesión a dogmatismo alguno, Lodares va analizando lo que ha sido la actualidad política y económica de los últimos años.

Usted defiende en su libro que la crisis económica que vivimos en Europa no es producto del capitalismo, del libre mercado, sino consecuencia de un sistema de economía mixto, en el cual se entremezclan libertad y coacción.  Un sistema que está liquidando sin prisa pero sin pausa a las clases medias. Pero… ¿los malvados de la película no eran los mercados?

Que los culpables de todo son los mercados es lo que se vende desde cátedras, púlpitos y tribunas sin fin, pero es falso. No se puede hablar de que vivimos en una economía de mercado. Efectivamente, vivimos en una economía mixta que tiene libertades por un lado y todo tipo de dificultades y trabas para llegar a esa libertad por otro. Tenemos un sistema que propicia combinaciones variables de los dos elementos que hace siglo y medio el gran Bastiat, liberal resistente proclamó que no se pueden combinar: la libertad y la coacción. Como digo no puede ser una economía de mercado por ejemplo la española, cuando tenemos un mercado laboral absolutamente rígido que provoca que se cree aquí más parados que en ningún otro sitio.

Tampoco es una economía de mercado aquella en la que el Estado le quita a la gente prácticamente la mitad de lo que gana. Por tanto, que la culpa sea del mercado es falso. Es lo que dicen los burócratas  para no reconocer sus culpas. El mercado no obliga a nadie. El mercado implica tratos y contratos voluntarios entre la gente. Por el contrario, como todo el mundo sabe, el mundo de la política está formado por ángeles sin sexo y eunucos sin pasión.

Rodríguez Zapatero, presunto defensor de los pobres (y por eso los ha creado por millones),  indulta a Alfredo Sáez, ese obrero-consejero-delegado del Banco de Santander. Rajoy, líder de la derecha liberal-conservadora,  promete por su parte mantener el Estado del Bienestar. ¿Esto de izquierda y derecha no es  a estas alturas poco menos que un mantra cuyo objetivo es mantener vigente la dialéctica marxista amigo-enemigo?

No me cabe duda. Esta crisis una de las cosas que ha demostrado es que no ha habido gran diferencia entre lo que llamamos izquierda y derecha. En ambos casos hemos tenido ejemplos de gobiernos que se han dedicado a practicar políticas económicas de corte keynesiano, que se ha vuelto a demostrar una vez más que llevan a la ruina a los países que las practican. Tenemos el caso español, con un gobierno de izquierdas, que empezó negando la crisis y llamando antipatriotas a quiénes no comprábamos aquel discurso de que teníamos el sistema financiero mejor del mundo, que esto era una crisis americana y que por aquí no iba a pasar y después se dedicó a prolongar la crisis con sus muy equivocadas medidas de carácter keynesiano. Se está en un profundísimo error cuando se  piensa que un Estado puede endeudarse hasta límites insospechados y que eso no tiene consecuencias. Claro que las tiene, y ahora las estamos viviendo.


Portada del libro “Desde la libertad”

Pero por otra parte tenemos casos como el italiano, con un gobierno de lo que llamamos derecha que ha cometido los mismos errores. Por tanto, ésta es una crisis del intervencionismo de izquierdas y de derechas. De lo que Hayek llamaba “Socialismo de todos los partidos”. Y con respecto a querer mantener el Estado del Bienestar, me parece que es algo imposible. Creo que nos tenemos que hacer a la idea de que el “todo gratis” acabó. Aquí no hay nada gratis, ya que todo lo pagamos mediante impuestos. El Estado del Bienestar no es otra cosa que el bienestar del Estado. Ahora tenemos que pasar del Estado del Bienestar al bienestar con menos Estado.

¿No teme usted que el centro derecha se deje llevar por los cantos de sirena de la socialdemocracia disfrazada de consenso?

Es una de las cosas que puede ocurrir. En los últimos tiempos hemos vivido en un consenso socialdemócrata. Pero el centro- derecha cometería un error si fuera por ahí. La gran victoria que ha conseguido el PP en España se debe a que la gente quiere otra cosa. Quiere salir de la crisis y que haya posibilidades de empleo. Y por tanto para ello hay que hacer reformas que vayan en sentido contrario a las se han hecho hasta ahora. Sobre todo en lo que se refiere al mercado laboral. Pero recordemos que no son los gobiernos, son las personas las que sacan adelante a los países. Serán los empresarios y trabajadores en libertad los que saquen a España de esta situación. El gobierno tiene que molestar poco, quitar estorbos y dejar el máximo de recursos en manos de la gente.

¿Y no será que estamos asistiendo a una implosión del Estado del Bienestar, como aquella de los años 80 que terminó con el Muro de Berlín hecho añicos? Al fin y al cabo eso de mezclar libertad y coacción en algún momento tenía que fallar…

Yo creo que lo que conocemos como Estado del Bienestar se ha demostrado que es un absoluto fracaso. No se puede mezclar la libertad con la coacción. Creo que este sistema es inviable y que hay que pasar del Estado del Bienestar al bienestar con menos Estado.

Y, sin embargo, sale el premio Nobel Joseph Stiglitz y afirma que una política de austeridad de Mariano Rajoy  sería un suicidio.  O sea, que cuando uno se arruina debe de seguir gastando lo que no tiene. ¿Me lo explica?

Esto demuestra que muchas veces no significa absolutamente nada bueno ser premio Nobel. Desde luego que hay que ser austero. No se puede gastar lo que uno no tiene porque luego pasa lo que nos está pasando. Hay que reducir gasto de una forma brutal, hay que abrir y liberalizar mercados y, principalmente en nuestro caso, el mercado laboral y bajar impuestos, ya que el dinero donde mejor está es en el bolsillo del contribuyente. El problema de Stiglitz es que sabe bastante de microeconomía pero tiene bastante poca idea por no decir nada de idea de teoría macroeconómica, por mucho que sea premio Nobel.

¿Estamos en democracia o en un Estado de Partidos?

Aquí todo está controlado por los partidos. La economía no es una economía libre, es una economía absolutamente intervencionista. Y en los demás campos sucede igual. No existe división de poderes. Y sin división de poderes no puede haber democracia. Recordemos aquella famosa frase de Alfonso Guerra: “Montesquieu ha muerto”. Efectivamente ha muerto y no sólo eso, lo han enterrado muy bien. Lo que habría que hacer es enterrar a Keynes y desenterrar a Montesquieu. En definitiva ,en España no sólo estamos ante una crisis económica muy dura, estamos ante una crisis institucional, una crisis de sistema.

Suele decirse que los liberales caben en un taxi y que en cuanto llegan al gobierno dejan de serlo. En España, empero, parece que está de moda la etiqueta liberal. ¡Hasta Zapatero se definió como tal! ¿Consecuencia del desprestigio del colectivismo?

Es verdad que todo el mundo se define como liberal. Yo creo que ocurre porque el término liberal gusta, suena bien y por tanto se lo apropian gentes que no tienen nada que ver con el liberalismo.  Decía Milton Friedman que la mayoría de políticos que se declaran liberales en realidad no lo son. Tenía y tiene razón. Lo de Rodríguez Zapatero, quien efectivamente se definió de liberal, es de risa. En su política no hay nada de respeto a la propiedad privada y a los contratos voluntarios, todo lo contrario. Y las intromisiones del gobierno de Zapatero en la vida privada de los individuos han sido constantes. Por tanto el liberalismo de Zapatero brilla por su ausencia. De todas formas creo que hoy por hoy los liberales ya hemos dejado el taxi y necesitamos algún que otro autobús.

El estatismo inundándolo todo desde hace décadas y entre los liberales cada cual haciendo la guerra por su lado y a veces los unos contra los otros…

Esto siempre me ha parecido un tremendo error. El debate que existe entre los liberales acerca de la pureza liberal me parece un error. Yo jamás me he encuadrado en una escuela liberal concreta, he querido absorber de todas lo que me ha llamado la atención y me ha gustado. El debate entre las distintas escuelas liberales de “yo soy liberal pero tú no”, me parece que da una gran ventaja a nuestros adversarios. Porque si bien es verdad que los liberales ya no cabemos en un taxi, los socialistas de todos los partidos nos siguen ganando por mucho.

El PSOE, perdido el poder y reducido a lobista de minorías radicales, debería emprender una renovación ideológica profunda. ¿Es posible una izquierda liberal en España?

No sé si una izquierda liberal, eso me parece complicado, pero al menos una izquierda normal. Que no se meta en la vida privada de la gente para decirle qué puede o no puede comer, qué puede o no puede beber, si puede o no fumar, a qué velocidad puede ir con el coche. Esa intromisión en la vida de la gente tiene que acabar. Yo no he sido nunca socialdemócrata, pero el PSOE debería ir a ser un partido socialdemócrata sensato, normal. Y no a  atacar la libertad de todos como lo ha hecho en estos tiempos.


Álvaro Lodares durante la presentación del libro

¿Es, en su opinión, la abultada victoria del PP consecuencia de la intuición de los ciudadanos, que empiezan a vislumbrar que el estatismo es una gran mentira o sólo un intento de que venga alguien a arreglar el desaguisado para poder seguir en las mismas?

No nos engañemos, la mentalidad española es estatista. La gente en lo primero que piensa no es precisamente en que venga un gobierno que me quite estorbos y me deje vivir. La gente piensa: a ver si llegan los míos y me dan una ayuda, una subvención y salgo adelante. Hay pocos que tengan la idea de que el Estado nunca protege, el Estado somete. Pero lo que tenemos hoy por hoy es un sistema tan destrozado por todas partes, que o vamos a una opción verdaderamente reformista y liberal o esto se cae del todo. En eso debemos basar nuestras esperanzas. El intervencionismo- socialismo- estatismo ha fracasado. Es el momento de la Libertad.

¿Cuáles son, en su opinión, los mayores peligros a los que se enfrentan en estos momentos los amigos de la libertad?

Yo creo que el mayor peligro que tenemos es pensar que esto se arregla con un pequeño plan y nada más, es decir, ser complacientes. La situación exige un plan global no sólo en lo económico, que también, sino en lo institucional. Ir a un sistema verdaderamente libre, con división de poderes y con una menor intervención del Estado. Si entramos en la complacencia nos engañaremos a nosotros mismos y ese es un gran peligro. Hay que trabajar mucho, será duro, pero se conseguirán los frutos deseados si se hace bien el trabajo. Y sobre todo dar la batalla de las ideas. Los liberales no podemos en esta ocasión dejar ese campo libre a los socialistas de todos los partidos. Hay que ganar esa batalla y así las cosas serán más fáciles.

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Imprescindible: la entrevista de José María Aznar

Imperdible.  

El ex presidente del Gobierno José María Aznar analiza con Herrera la crisis económica en España y arremete contra el gobierno actual. Presenta hoy si libro “España puede salir de la crisis”.

Aquí el audio:

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